Moscú nunca duerme

Escrito por: Martin Cruz Smith el 29 de Julio de 2008 | 9:39 pm
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A medianoche, la ciudad es una brillante retícula que abarca el domo dorado de la Catedral de Cristo Salvador, el horror estalinista del Hotel Ucrania y una oscura curva del río Moscú. Río abajo, las luces de las edificaciones que se construyen sin parar penden del aire mientras desaparecen el acero y el concreto. El ajetreo diurno ha desaparecido. La noche trae claridad y las luces señalan el futuro. Sin embargo, sobre las Colinas de los Gorriones todos los ojos estaban puestos en una carrera no autorizada: motocicletas japonesas relucientes, rudas Vostoks rusas, “monster” Ducatis, Harleys con tubos de escape de cromo pulido.