Vida salvaje, junio de 2007

El radar Doppler en Wisconsin, EUA, detectó este enjambre de efímeras en la ribera del Misisipi : tras pasar un año como ninfas en los sedimentos del río, se dejaron llevar por el viento hacia el norte.

El radar Doppler en Wisconsin, EUA, detectó este enjambre de efímeras en la ribera del Misisipi : tras pasar un año como ninfas en los sedimentos del río, se dejaron llevar por el viento hacia el norte.

En esta región, justo al norte de la Bahía de San Francisco, la tierra está cubierta de viñedos perfectamente alineados, salpicada de poblaciones con mercados ambulantes, y salpimentada de ‘‘villas’’ en alquiler que abarcan desde escondrijos para colados hasta mansiones de ejecutivos de software.

Es probable que John Rolfe haya sido el responsable de introducir la lombriz de tierra común y la roja –criaturas inexistentes en América antes de la llegada de Colón– en el hábitat del norte de América. Rolfe, colono de Jamestown, Virginia, la primera colonia inglesa exitosa en esa parte del continente, es, para quienes han leído u oído acerca de él, conocido como el esposo de Pocahontas.

Era la primavera de 1929. Patrick Murphy salía de un bar en Bisbee, Arizona, con el propósito de bombardear el poblado fronterizo de Naco, en Sonora, México, a unos 16 kilómetros de distancia. Llenó sus maletas de dinamita, chatarra, clavos y pernos, y dejó caer el equipaje explosivo desde su avión fumigador: había hecho un trato con rebeldes mexicanos que buscaban el control de este pueblo.

National Geographic Traveler le pidió a un grupo de expertos que mencionaran sus ciudades favoritas y bien diseñadas. ¿La mejor? Es cuestión de gustos.