
Vernon Yates llevó uno de sus 18 tigres a una fiesta (sus tarifas varían por evento). “No puedes confiar en los tigres”, dijo una invitada. Para demostrarle lo contrario le apostó 20 dólares a que metería su cabeza entre las mandíbulas del animal y le jalaría la lengua. Ella tuvo que pagarle.

Un fotógrafo, estoy convencido, debe practicar sus habilidades todos los días de su existencia. Si su pasión es genuina no representará una carga, sino un placer. El proyecto de los Everglades nace de esa necesidad, para llenar el vacío de una aburrida metrópoli que no resultaba particularmente inspiradora.

Robert Clark relata los desafíos que enfrentó para sacar fotografías que comunican un concepto.

Por decenios, el lago Okeechobee mantuvo escondidos sus secretos bajo aguas plagadas de caimanes y capas de estiércol.

En una luminosa bahía, como fondo de un collar de arenosas islas de barrera, la ciudad resort de Sarasota sirvió de refugio a los acaudalados John y Mable Ringling (los dueños del famoso circo) durante los Locos Años Veinte.