Foto del lector, 23 de junio de 2008

Tan cerca de la cultura, la opulencia y las grandes estructuras creadas por el hombre, reside “gracias a Dios” la sencillez de un animalito que sólo quería comer almendras conmigo.

Tan cerca de la cultura, la opulencia y las grandes estructuras creadas por el hombre, reside “gracias a Dios” la sencillez de un animalito que sólo quería comer almendras conmigo.

Confieso que fue morbo lo que me llevó a buscar a uno de los grandes perdedores de la historia, pues incluso los franceses le consideran peculiar. ¿George-Louis Leclerc? ¿El Conde de Buffon?

En diciembre de 2006, algunas laderas de los Alpes servían para todo menos para esquiar.

Luego de que el Louvre recibiera ocho millones de visitantes el año pasado y millones más acudieran a admirar otras colecciones de arte francés, podría pensarse que no hace falta ofrecer incentivos adicionales para atraer público a los museos del país.

Mientras camina por las calles empedradas de Grasse (entre cafés, la catedral de Notre Dame du Puy y el palacio episcopal del siglo XII), el visitante jamás imaginaría que esta ciudad medieval provenzal tiene una relación directa con la multimillonaria industria del perfume.