Detrás de las cámaras, octubre de 2007

México ganó el primer lugar en el octavo Campeonato Mundial de National Geographic Society, un concurso bienal de geografía.

México ganó el primer lugar en el octavo Campeonato Mundial de National Geographic Society, un concurso bienal de geografía.

Hace 24 horas no era más que un manojo de nervios y estrés que trataba de reunir la energía para ordenar una pizza y quedarme dormido en el sofá. Hoy, ‘‘Born to be Wild’’, una canción de Steppenwolf, resuena en mi mente mientras conduzco mi corcel de metal por el puente de Eagle Pass, Texas, hacia Piedras Negras, en México.

‘‘La montaña más alta está dentro de ti’’, al menos eso es lo que piensa el reconocido alpinista mexicano Carlos Carsolio. También se ha convertido en el eslogan del equipo de instructores que colaboran con él en las diversas empresas.

Encuentro cercano con un cachalote.
El sol brillaba en el cielo azul y los delfines retozaban junto a la proa. Debía estar tomando una bebida con ron y un diminuto paraguas pero, en vez, rezaba en silencio: ‘‘Dios mío, por favor déjame salir de aquí con vida’’.

Era la primavera de 1929. Patrick Murphy salía de un bar en Bisbee, Arizona, con el propósito de bombardear el poblado fronterizo de Naco, en Sonora, México, a unos 16 kilómetros de distancia. Llenó sus maletas de dinamita, chatarra, clavos y pernos, y dejó caer el equipaje explosivo desde su avión fumigador: había hecho un trato con rebeldes mexicanos que buscaban el control de este pueblo.