
El calentamiento global se ha convertido en un tema casi obligatorio en las conversaciones de las personas. Ya sea en el trabajo o con los amigos, nunca falta el comentario sobre lo “impredecible” que es el clima a últimas fechas, como si se tratara de acontecimientos que no tienen relación alguna con nuestras acciones. Porque aunque llueva a cántaros o el calor nos derrita durante el día, nos negamos a admitir que esos “extraños” cambios son la consecuencia de muchos años en los que hemos preferido mirar televisión.

Es una realidad que 1 200 ballenas son asesinadas cada temporada, pero al parecer por fin Japón ha decidido llegar a un acuerdo y ser mucho más flexible y diplomático en las reuniones de la Comisión Ballenera Internacional (CBI).

Ni la guerra, ni el saqueo, ni los desastres naturales han podido destruirlos. Pero ahora los edificios emblemáticos de Europa enfrentan otra amenaza: el cambio climático.

La exposición de “Ashes and Snow”, de Gregory Colbert, rebasa cualquier tipo de expectativa. Es lo que sueño, es lo que quiero, y es de verdad. Pocas veces se ven cosas tan impresionantes, conmovedoras, reales y esperanzadoras como el proyecto (la filosofía) de este fotógrafo canadiense.

Las fotos de Jonas Bendiksen describen un país que se debate entre industrializar y preservar sus maravillas naturales.