
La Misión Phoenix a Marte, lanzada en agosto de 2007, es la primera del “programa Scout” de la NASA. La sonda Phoenix está diseñada para estudiar la historia del agua y buscar moléculas orgánicas en el suelo del ártico marciano, rico en hielo. La sonda heredó la tecnología sumamente desarrollada que se usó en la construcción de la sonda espacial del Programa Mars Surveyor 2001 (MSP 01), así como en los instrumentos científicos del Mars Polar Lander (MPL).

La vida, como la conocemos, requiere de agua líquida, pero ¿por qué? La respuesta está en la molécula del agua misma.
Primero, el agua debe encontrarse en estado líquido para permitir que los elementos químicos ingresen a las células o salgan de ellas. El agua congelada o el vapor no poseen exactamente las mismas propiedades que el agua en su forma líquida.

Esta imagen en color fue tomada por el sistema de imagen estereoscópica de la sonda Phoenix el día 9 marciano de la misión, o sol 9 (3 de junio de 2008). En ella se observa una capa blanca descubierta por la cuchara del brazo robótico y ahora es visible en la pared del surco.
El diámetro de Marte es de tan sólo la mitad del de la Tierra; sin embargo, el área de la superficie de ambos planetas posee casi la misma cantidad de tierra seca. Ello se debe a que dos tercios de la superficie terrestre está cubierta por océanos, mientras que la superficie actual de Marte no cuenta con agua líquida.

Por decenios, el lago Okeechobee mantuvo escondidos sus secretos bajo aguas plagadas de caimanes y capas de estiércol.