Sudáfrica

Aún faltan tres años para la Copa Mundial de futbol, pero su sede para el 2010, Sudáfrica, siente que el tiempo está agotándose. Por ello, ha emprendido una colosal carrera para renovar aeropuertos, construir un tren de alta velocidad entre el aeropuerto de Johannesburgo y los suburbios, y levantar o renovar estadios en esa ciudad y en otras ocho. Tiene que contratar y entrenar miles de nuevos agentes de policía, comprar centenares de autobuses, y valorar y registrar una incontable cantidad de albergues tipo bed-and-breakfast (B&B). Es una época a la vez enervante y emocionante, en la que la reposada Sudáfrica tiene que competir con su característica calma para hacer las cosas.




