Sri Lanka

‘‘Bienvenida, señora’’, me dijo un joven soldado con metralleta en mano cuando entré al área de equipaje del Aeropuerto Internacional de Bandaranaike, aproximadamente a 32 kilómetros afuera de la capital de Sri Lanka, Colombo. Su amable bienvenida adelantó lo que sería mi odisea de 1,174 kilómetros en dos semanas a través de Sri Lanka.





