Anillos lejanos

Aquí la lluvia llega una vez cada 1 000 años, en forma de torrentes de metano líquido. El pernicioso aire es tan denso que opaca la luz solar, congelando el paisaje en un eterno y anaranjado crepúsculo. El frío, de -179 °C, es letal. Y a través del brumoso cielo se puede ver el enorme planeta con anillos: Saturno.




