Zambia

‘‘Si los leones saltan sobre nosotros, no se mueva –me susurró Robin Pope–. Yo le diré qué hacer.’’ Se volvió entonces hacia los felinos: tres hembras y seis crías que se encontraban como a 20 metros de distancia.

‘‘Si los leones saltan sobre nosotros, no se mueva –me susurró Robin Pope–. Yo le diré qué hacer.’’ Se volvió entonces hacia los felinos: tres hembras y seis crías que se encontraban como a 20 metros de distancia.

Desde hace mucho, los primitivos paisajes desérticos de Namibia y su abundante vida salvaje han atraído turistas de la vecina Sudáfrica. Sin embargo, recientemente el país entró en el radar de muchos estadunidenses al darse la noticia de que cierta pareja famosa levantó su campamento allí, la primavera pasada, a la espera de un bebé.

El Luangwa, uno de los últimos ríos importantes en el sur de África donde aún no se construyen presas, es la fuente primaria de sustento y el principal protector del valle por el cual serpentea.

Cuando la encontramos tenía ocho días de edad. Sus ojos aún eran de color gris lechoso y se tambaleaba un poco. Pero al salir de su madriguera hacia la luz del sol parecía intrigada y alerta. Su madre ya había perdido a cinco cachorros, caídos en las garras de los predadores. ¿Qué sucedería con este?

El elefante muerto, enorme, yacía sobre su costado; su pierna derecha torcida indicaba que había sufrido un gran dolor. El ojo que quedaba a la vista estaba cubierto con tierra, un artificio de los cazadores furtivos para ocultar de los buitres el cuerpo.