
Como muchos jóvenes noruegos, Ousland había crecido escuchando historias sobre las hazañas de Nansen a la hora de dormir. Años más tarde, esos relatos lo inspiraron para realizar su primera expedición en esquí, en solitario y sin apoyo al Polo, una de sus 14 visitas como aventurero y guía profesional. Ahora, él y Ulrich, montañista y fotógrafo, siguía la misma angustiosa ruta que Nansen y Johansen habían tomado 112 años antes, algo que nadie más había hecho.

Era una idea extravagante: congelar un barco de madera en el Océano Ártico y dejarse llevar por los hielos que van a la deriva a través del Polo Norte. Cuando las cosas no salieron según lo planeado, Fridtjof Nansen, un osado científico noruego, partió en trineo con un acompañante para ir adonde nadie había llegado.

Los pliosaurios eran grandes como autobuses, y sus dientes eran del tamaño de plátanos. Al parecer, acechaban y luego arremetían contra sus presas. Vivieron en el Jurásico, pero eran reptiles marinos, no dinosaurios. Investigadores de la Universidad de Oslo han encontrado el mayor de los fósiles de pliosaurio: un espécimen de 15 metros de largo y 150 millones de años en la ladera de una colina de pizarra, en la isla de Spitsbergen, en el Ártico, a 650 kilómetros de la costa noruega.

Espeluznante. Es la palabra que utiliza la gente cuando describe el Cabo Artichesky, la franja de tierra olvidada de Dios, donde comienza esta aventura ártica.