
Todo mundo lo hace: el delicioso bocadillo cae al piso. Lo levantas rápido, finges que no pasó nada y sigues comiendo. Conocida comúnmente como la regla de los cinco segundos, la idea de que toma tiempo para que la comida se contamine es puro cuento, dice el profesor de ciencias alimentarias Paul Dawson.

Cuando hincas una pala en la tierra o arrancas un trozo de coral estás, como si fueras Dios, cortando un mundo entero. Has cruzado una frontera oculta, conocida por muy pocos. Al alcance de la mano, a nuestro alrededor y bajo nuestros pies, se encuentra la parte menos explorada de la superficie del planeta. También es el lugar más importante en la Tierra para la existencia del ser humano.