Cinco minutos que no tienen precio [Blog]

Escrito por: Omar Lopez Vergara el 11 de Marzo de 2009
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Estiré la mano y sentí esa piel rugosa como de lengua de gato. La ballena gris bufó pero se quedó ahí, mirándonos y disfrutando de las caricias durante cinco minutos a los que sería imposible ponerles precio.