Fósiles, junio de 2007

El ave más grande conocida, cuyo peso era de casi 180 kilogramos, era muy veloz, pero no volaba, dicen los paleontólogos Luis Chiappe y Sara Bertelli, del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles.

El ave más grande conocida, cuyo peso era de casi 180 kilogramos, era muy veloz, pero no volaba, dicen los paleontólogos Luis Chiappe y Sara Bertelli, del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles.

Hace mucho tiempo, cuando los rinocerontes pastaban en los valles montañosos de lo que hoy es el noroeste de España, una de sus crías se adentró en una cueva y murió. Alrededor de 90 000 años después, un grupo de espeleólogos ingleses encontraron el fósil de la criatura y supusieron que se trataba de los restos de un burro.

En la provincia de Lianing, una zona agrícola del noreste de China, los campesinos ganan sólo unos cientos de dólares al año y saben que vender un solo fósil en el mercado negro podría reportarles varias veces esa suma.

No podían volar, ponían un solo huevo y vivían en un mundo sin depredadores. Es casi lo único que se sabe del famoso y extinto dodo. El origen de su nombre es impreciso aunque, al parecer, deriva de una frase neerlandesa que se refiere al penacho de plumas de sus cuartos traseros.

Un mal día para algunas mariposas de la familia Riodinidae, hoy extintas, fue un día de suerte para los científicos; estos ejemplares hermosamente preservados podrían enriquecer la historia de los lepidópteros. Hace 20 millones de años, en lo que hoy es la República Dominicana, las mariposas desovaron en plantas adheridas a árboles resinosos y quedaron atrapadas cuando escurrió la savia, que a la larga, con la fosilización, devino ámbar.