
Aunque los peces vela pueden zambullirse a más de 30 metros para encontrar a sus presas, prefieren alimentarse a luz del día. Durante los encuentros con el fotógrafo Paul Nicklen, cuando las nubes bloqueaban el sol, los peces vela –y las sardinas– se dispersaban rápidamente.
De En el vórtice, National Geographic, septiembre de 2008.

Al alcanzar la madurez sexual, el joven macho ya no es bien recibido por la familia de hembras, así que debe recorrer a solas el paisaje hasta establecer alianzas con otros individuos en su misma situación.

La impresionante gama de colores de los peces vela puede cambiar de acuerdo a su entorno o a sus actividades. Los colores más brillantes aparecen cuando los peces están estresados o excitados.
De En el vórtice, National Geographic, septiembre de 2008.

Alerta aunque vulnerable, esta cría de ocho meses desarrollará colmillos con el paso de los años.
Con nubes de limo detrás, un agricultor prepara un campo en Washington para sembrarlo. Las Palouse Hills son “terreno de trigo”, según el científico de suelos John Reganold. Aquí impera la agricultura intensiva a gran escala y la productividad depende de los pesticidas y fertilizantes químicos.