
Lo primero que se hace con un tartiflette es perforar la corteza de queso con el tenedor. Si está bien preparado, el orificio liberará un vaho de lechoso vapor impregnado de un suave aroma de cebolla y ajo. Pero el mejor momento es cuando se lleva el trozo perfecto a la boca.

Las galerías parisinas del siglo XIX, también conocidas como passages couverts, son prueba de que cualquier construcción moderna que no haya sido tocada por las grúas de demolición puede ser un estímulo para la nostalgia. Cuando estas estructuras de columnas de hiero y vidrio comenzaron a aparecer por toda la ciudad, entre las décadas de 1820 y 1830, se les consideró como visionarios ejemplos de la tecnología de la era industrial, tan celebradas en su época como hoy lo es el titanio combado de Frank Gehry.

“Le asignábamos una misión, pagábamos sus gastos, y él entendía perfectamente lo que queríamos”, dijo un antiguo editor de National Geographic acerca del fotógrafo Gervais Courtellemont.