
Alojado en el arrugado tejido del estigma de un Viburnum tinus, los granos de polen de otras laurentinas (gris) se hinchan con la humedad. Uno de ellos (al centro) ya está formando el tubo que transportará el esperma hacia el óvulo. El polen de otras especies (amarillo y verde) cayó ahí por equivocación; las defensas genéticas los excluyen de la carrera por la fertilización.

El tamaño de los granos se mide en millonésimas de metro, pero los viajes románticos del polen son épicos. Las docenas de granos dorados que han llegado exitosamente al estigma de una flor de Geranium phaeum deben competir entre los pocos que logran la fertilización.

Los pájaros lo hacen, las abejas también, hasta las plantas polinizadoras. Fotografías de Martin Oeggerli.

Como humanos, damos muchas cosas por sentado. Con seguridad, una es la habilidad de caminar, gatear o incluso, después de unos cuantos tragos, arrastrarnos hacia un adorable miembro del sexo opuesto. Las plantas no pueden darse esos lujos.