
La habitación se oscurece y las fotografías de Stephanie Sinclair destellan en la pantalla. Durante meses ha fotografiado a miembros de la Iglesia Fundamentalista
de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IFSUD). La mayoría de nosotros los
conoce porque creen en la poligamia, pero las fotografías de Stephanie relatan una historia más profunda y más extensa. Y son capaces de hacerlo porque los miembros de la IFSUD confían en ella.

“Mujeres apaches con su esposo blanco, Aizona, 1879″, reza la leyenda escrita en este retrato coloreado a mano. Ese mismo año, la Suprema Corte de Estados Unidos confirmó una resolución contra la poligamia.

Los primeros miembros de la Iglesia llegan al centro de reunión Leroy S. Johnson, en Colorado City, Arizona, hacia las seis de la tarde. A la media hora, la fila sale por la entrada principal, se pega al costado del edificio y llega al estacionamiento. A las siete, se prolonga centenares de metros y ha crecido con varios miles de personas.

Confieso haber sentido cierta perturbación mientras leía la historia de Joyce, de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Últimos Días, quien aceptó con gusto la celebración del matrimonio entre su esposo y su propia hermana; también con la fotografía de Joe Jessop, de 88 años, rodeado de su “familia celestial” de cinco esposas, 46 hijos y más de 200 nietos.