Elefantes relajados [Detrás de las cámaras]

Michael Nichols tomó cerca de 100 000 imágenes en los seis meses que pasó en Samburu el año pasado. “Todo lo que quieres es estar ahí cuando ocurra algo interesante”, afirma.

Michael Nichols tomó cerca de 100 000 imágenes en los seis meses que pasó en Samburu el año pasado. “Todo lo que quieres es estar ahí cuando ocurra algo interesante”, afirma.

Mistral, una matriarca de Vientos (familia numerosa, dividida en tres subgrupos), encabeza la marcha a través del río mientras una hembra joven, Sydoest, vigila la retaguardia para desalentar a cualquier macho que trate de seguirlas. Aunque deseoso de compañía femenina, el macho desciende a la ribera con cautela, deslizándose delicadamente de rodillas.

Tras abrevar, dos jóvenes machos forcejean. Los tenues matices de ese contacto obedecen a un amplio espectro que abarca desde fortalecer vinculos hasta juegos bruscos y auténtico combate. Las inofensivas riñas juveniles ayudan a definir sus interacciones posteriores más serias con que los adultos resuelven sus conflictos.

El biólogo Iain Douglas-Hamilton se aproxima sigilosamente al paquidermo, una corpulenta hembra núbil y tímida a la que llaman Anne. La elefanta permanece semioculta entre los árboles en la parte más alta de una colina en los apartados rincones del norte de Kenia, donde vigila tranquilamente junto con varios miembros de su familia. Lleva al cuello un resistente collar de piel que, a la altura de la cruz, sujeta un transmisor electrónico, el cual ha permitido a Douglas-Hamilton, quien llegó a bordo de su Cessna, localizarla en aquel sitio abriéndose paso entre pastizales y acacias.