Fascinantes secuoyas [Editorial]

Recostado sobre el suave suelo de un bosque húmedo, mirando hacia arriba sin percatarme del tiempo, me encuentro en uno de los sitios más mágicos de la Tierra, Jedediah Smith Redwoods State Park, en el norte de California. Puedo oír el pánico en la voz de mi madre al buscarme –su niño de 10 años con el hábito de desaparecer en el bosque–. Debería gritar para tranquilizarla, pero todavía no. Quiero unos cuantos minutos más a solas con los árboles más altos que haya visto jamás.




