
¿Sería posible “terraformar” Marte, es decir, transformar su superficie congelada y atmósfera delgada en algo más amigable, parecido a la Tierra? ¿Deberíamos hacerlo? La primera pregunta tiene una respuesta clara: sí, tal vez podríamos. Las naves espaciales, incluyendo las que exploran Marte ahora, han encontrado evidencia de que en su juventud era un planeta cálido, con ríos que desembocaban en mares extensos.

Foto de Echi Casares, Buenos Aires, Argentina.
Un fuerte viento nos obligó a guarecernos dentro de un aula de la escuela rural de San Antonio, en Santiago del Estero, Argentina, para evitar quedar del mismo color que la tierra.
Tras casi dos decenios de su lanzamiento, el telescopio espacial Hubble envía revelaciones sobre la vida y la muerte de las estrellas, y la naturaleza de remotos lugares del Universo.

Al inicio de su existencia, la Tierra se parecía al mismo Infierno: llena de rocas incandescentes y gases tóxicos. Con el paso del tiempo, su superficie se ha enfriado, las montañas se han elevado y erosionado.