
En ninguna parte de Italia, donde la calamidad se adorna con ademanes rococó y está bordada con signos de admiración, hay una crisis más hermosamente enmarcada que en Venecia. Ni en la tierra ni en el agua, sino en un lugar intermedio, la ciudad se eleva como un espejismo desde una laguna en el Adriático. Por siglos ha amenazado con desaparecer bajo las olas del acqua alta, inundaciones habituales causadas por la complicidad de la subida de las mareas y cimientos que se hunden, pero ese es el menor de los problemas.

A simple vista, los diseños grabados en collares, pendientes, pulseras y gemelos semejan esqueletos de pescado, diminutas lagartijas, cactos e, incluso, estilizados camellos. Pero al observarlos de cerca evocan los jeroglíficos de una primitiva lengua labrados en reluciente metal: el idioma de Lama Hourani, joven diseñadora de joyas.

Venecia ha tenido góndolas desde hace casi mil años, pero jamás una gondolera. Alexandra Hai ha violentado la tradición.

National Geographic Traveler le pidió a un grupo de expertos que mencionaran sus ciudades favoritas y bien diseñadas. ¿La mejor? Es cuestión de gustos.