Un eclipse es un fenómeno celeste cuando sucede que un astro interfiere con el paso de luz del otro. Este bloqueo parcial o total es transitorio, en tanto que se da como consecuencia de los movimientos de rotación y traslación de los astros en torno al sol. En el caso de nuestro planeta, sucede cuando el Sol, la Luna y la Tierra se alinean en un mismo eje.
En la superficie de la Tierra, este peculiar fenómeno causa que los animales modifiquen sus rutinas ante el repentino cambio de luz en el espacio.
De todos los movimientos en el firmamento, quizá el que tiene más repercusiones en la conducta de los animales es el eclipse solar. Es común ver cómo cuando cae una noche inesperada, diversas especies regresan a casa para disponerse a dormir.
Esto es así porque los animales rigen su día con base en la cantidad de luz solar que perciben. De ahí que las especies activas durante el día se dispongan a descansar, ante una noche precipitada.
De la misma manera, los animales nocturnos salen de repente: los murciélagos se dispersan, los lobos aúllan, y las lechuzas emprenden vuelo mientras los demás duermen. Se sabe, incluso, que algunas arañas deshacen sus entramados, como lo harían al fin de un día normal.
Así también, diversas especies acuáticas regresan a sus actividades nuevamente, engañados por la repentina oscuridad. En 2010, Zimbabue registró cómo los hipopótamos abandonaron los ríos para alimentarse en tierra firme, al percibir el cambio en luz. Al término del eclipse, desistieron en el intento y volvieron a lo que estaban haciendo.
Así como los hipopótamos africanos, diversas especies retoman sus actividades del día como si nada hubiera pasado.Cuando el orden se restablece, los pájaros vuelven a trinar y las criaturas de las sombras regresan a sus moradas.
Los eclipses de Luna se pueden apreciar cuando ésta se alinea con la Tierra y el Sol, de forma que nuestro planeta se sitúa entre ambos. Así, la Luna pasa justo por detrás, por lo que la Tierra bloquea los rayos del Sol y provoca la aparición de un brillo rojizo sobre ella.
Naturalmente, también tiene consecuencias en el comportamiento de los animales. Por ejemplo, un estudio descubrió que el Marikiná de Azara, una especie de primate nocturna, deja de buscar alimento durante un eclipse lunar porque su capacidad de visión se apaga repentinamente.
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